Lo último en medicina: los implantes biónicos

La ciencia y la medicina son, sin duda, los sectores que más benefician a las personas gracias a la tecnología. Los implantes biónicos ayudan a numerosas personas que, debido a un accidente o una enfermedad, pierden una parte de su cuerpo o un órgano, por ello  las prótesis  o los órganos artificiales de última generación del mercado son de gran utilidad.

DNA Blue

La ingeniería biónica no solo devuelve la sensación de tener una parte del cuerpo concreta también su calidad de vida a personas que han sufrido una amputación. Además, también se lleva a cabo en animales.

Estos implantes suponen un paso al futuro

Los implantes biónicos se diferencian de las prótesis tradicionales en que imitan tanto las funciones como la estética de un órgano o un brazo común, simulando el sentido del tacto o  el movimiento de los músculos perdidos.

Las piernas y brazos biónicos ya son una realidad, concretamente desde el 2013, médicos estadounidenses implantaron por primera vez una pierna biónica a un hombre que la perdió debido a un accidente de moto, gracias a ella puede andar o golpear la pelota. Desde entonces, hay muchos otros ejemplos de personas que han conseguido, no solo recuperar una parte de su cuerpo, sino la sonrisa grandes a estos avances, como la bailarina que perdió una pierna en los atentados de Boston de la maratón de 2013, gracias la implantación de una pierna biónica y la rehabilitación ha podido volver a las tablas.

Algunos trabajos de investigación sobre este asunto llegan tan lejos, que, incluso unos especialistas de Australia están llevando a cabo la labor de crear un oído biónico diseñado para personas con sordera profunda, además de solucionar defectos del nervio auditivo.

Muchos expertos se preguntan hasta donde va a llegar esta tecnología, ya que gracias a estos inventos en el futuro se augura que unas piernas biónicas podrán superar la velocidad humana, o ver mejor que unos ojos humanos.

El hombre biónico

Aunque parezca salido de una película de ciencia ficción, el hombre biónico ya es un hecho, y es especie de robot de 1,82 metros computado solo con órganos mecánicos. Apodado el Frankenstein del siglo XXI, Frank para sus creadores, ha demostrado que la mayoría de nuestro organismo ya puede reproducirse de manera artificial.

Este hombre biónico tiene un corazón que bombea sangre artificial y oxígeno por todo el cuerpo, y es capaz de mover los brazos y las piernas. Sin duda, lo más real de su aspecto es su cara, que ha sido diseñada basándose en el rostro del psicólogo Bertolt Meyer, uno de los protagonistas del documental que se ha realizado para sacar a la luz como ha sido el proceso de su gestación.

Foto | Fotolia.com

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