Un menú muy especial

Recientemente se ha conocido la solución que en la India han encontrado para luchar contra la crisis. La medida pretende regular el aumento de los precios de los alimentos, a la vez que mantener la reserva de cereales.

El estado de Bihar es uno de los más pobres del país, por lo que sus autoridades han animado a sus habitantes a comer ratas. Se intenta así reducir la dependencia del arroz como base de la dieta.

Ratas contra la crisis

El plan pretende incluir las ratas como una parte fundamental de la alimentación, y hasta propone que los restaurantes las sirvan en sus platos. Un funcionario del Departamento de Bienestar afirmó que “Comer ratas servirá para dos propósitos: servirá para que no se coman cereales y simultáneamente se incrementarán nuestras reservas de grano”.

Los roedores devoran casi el 50 por ciento de las reservas alimentarias de grano del país roedores tanto en los campos como en los almacenes. Jitan Ram Manjhi, de la casta Bihar afirmó que todos deberían comer carne de rata y que es una alternativa muy saludable a los cereales o al arroz, que tienen un precio considerablemente alto. El mismo Manjhi asegura que él mismo ha comido ratas y ha declarado que son
“muy serios a la hora de implementar este proyecto desde que la crisis alimentaria se está volviendo más difícil día a día”.

La comunidad de los Mushars son un grupo inferior en el sistema de castas de la India, además de uno de los grupos sociales más pobres de la sociedad india; y ya han empezado a comer un menú muy especial: ratas.

Una de canguro

Si la solución de comer carne de rata nos parece un tanto desagradable, no es menos sorprendente la propuesta que hizo Greenpeace Australia, un menú muy especial  es comer carne de canguro.
La razón que alega el grupo ecologista es que comer menos carne de vacuno y más canguro sería una de las formas de combatir el calentamiento global.

Esto se explica teniendo en cuenta las necesidades del ganado vacuno: amplias extensiones de cultivo (y en consecuencia, de agua) para su alimentación, y por supuesto el conocido problema de los gases invernadero que contienen sus flatulencias. Es relevante el dato de que alrededor de una cuarta parte de los gases invernaderos producidos en el mundo tienen su origen en la agricultura, en forma de metano.

Por el contrario, los canguros no emiten gases invernadero. Y su carne es muy saludable y baja en grasas. La carne de los canguros lleva a que cada año se cacen casi tres millones de canguros, de los que un 30 por ciento son consumidos por los australianos. La carne de canguro también se exporta a otros países como Alemania, Francia y Bélgica.

En cualquier caso, la caza de los canguros tendrá que ser controlada, ya que en los últimos años se ha reducido mucho debido a la sequía.

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