Viciosillas en la historia

La ninfomanía es un trastorno de las mujeres (en los hombres se denomina satiriasis) que médicamente se define como ‘el deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula’.

En la Historia, ha habido guerras, revoluciones pero también adictos al sexo

En la Historia, ha habido guerras, revoluciones pero también adictos al sexo

A lo largo de los años ha habido muchas viciosillas en la historia conocidas y confirmadas, pero otras solo mitificadas. ¿Cuáles padecieron un trastorno y cuáles solo disfrutaban de su libertad?

Las ninfómanas de la historia confirmadas

Si hay una ninfómana conocida en España es Isabel II. Su escusa fue contraer matrimonio con Francisco de Asís, pero su ninfomanía era conocida en todo el mundo. En su lista hubo condes, guardias, campesinos…. Cualquiera valía para saciar su ansia y la colmaron de hijos. Nada más y nada menos que once hijos.

Cleopatra fue famosa por su belleza, pero también por sus deseos sexuales. Se dice que agradecía personalmente a cada hombre que combatía por ella. Los griegos la apodaron ‘boquiabierta’ por su fascinación por el sexo oral.

Por todos es conocida la afición al sexo desmedido de la Antigua Roma. Mesalina fue la tercera mujer del emperador Claudio y su lujuria era legendaria. Retó a la prostituta más famosa del momento para ver quién copularía con más hombres en una noche. Ganó 200 a 25 y su rival afirmó que tenía ‘las entrañas de acero’.

Catalina II de Rusia, más conocida como Catalina ‘La Grande’. Tras la II Guerra Mundial se descubrió su ‘habitación erótica’ con múltiples juguetes sexuales dispuestos a satisfacer el insaciable apetito sexual de la zarina.

La mítica espía, Mata-Hari, también padecía este problema. Según ella misma, lo disfrutaba, pues ya condenada a muerte declaró que no se acostaba con los hombres para sacarles información, si no por placer. Su lista de conquistas en ambos bandos es interminable.

¿Ninfómanas o solo viciosillas en la historia?

La mujer del rey francés Luis XVI, María Antonieta, era conocida por su inmoralidad. Los amantes abundaban porque se decía que era incompatible con su marido así que decidió buscarse otras opciones.

A Isabel I de Inglaterra se la conoció como ‘La reina virgen’ a su muerte porque no se casó. Y de virgen tenía poco o nada… Sus numerosos amantes acrecentaron la leyenda de que paría bastardos a menudo.

Por último, Josefina Bonaparte, mujer de Napoleón, es famosa por utilizar el sexo para conseguir sus propósitos de dinero, poder y lujo. Parece que lo consiguió.

Foto | Fotolia.com

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